El impacto de la pandemia en el uso del espacio público
Durante los últimos 18 meses hemos vivido cambios muy profundos en nuestra vida cotidiana, derivados del impacto de la pandemia, que han afectado en nuestro día a día y que seguramente, han venido para quedarse. Estos cambios han afectado nuestra vida familiar y laboral, a las relaciones sociales y afectivas, pero de una manera particular han impactado en la manera en que vivimos nuestras ciudades. Sobre este aspecto queremos reflexionar en este artículo, especialmente sobre los cambios en el uso del espacio público en la ciudad de Barcelona y en particular en varios proyectos que hemos llevado a cabo en estos últimos meses…
Uno de los cambios más significativos que hemos vivido en la ciudad de Barcelona ha sido la apertura y creación de nuevos itinerarios de peatones, sobre todo en la época de desconfinamiento, y que se han mantenido en programas estables, para reducir el espacio del coche y fomentar el espacio ciudadano. Desde Raons colaboramos con el Distrito de Sants-Montjuic en la elaboración de las Mesas de Espacio Público del Distrito, en las cuales se quería trabajar de manera colaborativa con el vecindario y las entidades, para establecer criterios y prioridades con el objetivo de crear itinerarios seguros de peatones. Algunos de los criterios compartidos fueron los de crear redes, que den continuidad a los itinerarios, y hacer diferentes intervenciones, desde cierre de avenidas, ampliación de aceras o la limitación de la velocidad de los vehículos a 10 Km/h en algunas calles de sentido único.
En esta línea y vinculado a la ampliación de espacios en entornos escolares, también colaboramos con el Instituto de Educación Municipal de Barcelona en el programa “Protegemos Escuelas”, para generar espacios de distensión entre el entorno escolar y las vías de circulación con el objetivo que sean lugares seguros y saludables, con espacios de estancia y juego y también donde haya menos contaminación.
También se han vivido cambios muy significativos en el uso lúdico del espacio público, sobre todo en las épocas de restricción de los espacios de ocio y restauración. Este hecho ha provocado un redescubrimiento de muchos espacios públicos, sobre todo parques, playas, avenidas, plazas y otros espacios públicos similares para hacer encuentros, fiestas, cumpleaños, etc, a pesar de que en Barcelona existe una normativa muy estricta en el uso del espacio público y precedente al confinamiento, y que a priori limitaría muchos de estos usos lúdicos, la necesidad de vivir y compartir de los habitantes de la ciudad se ha impuesto sobre estas normas, a pesar de que a veces ha provocado situaciones de inseguridad por la acumulación de personas sin medidas de seguridad.
En los espacios de encuentro que hemos tenido la oportunidad de generar en algunos procesos una idea ha tomado mucha fuerza: repensar el espacio público para promover el uso vecinal, con inspiración del urbanismo feminista, para hacerlos más diversos, acogedores, integradores y amables para todo el mundo.
En uno de los proyectos en los cuales pudimos ver el cambio en las dinámicas del uso del espacio público fue el análisis de los espacios públicos de Cabrils. En este caso, se reflejaba que el hecho de restringir los desplazamientos y el cierre de espacios de encuentro en espacios interiores, fomentaba el encuentro de la juventud en el espacio público. Desde el Ayuntamiento de Cabrils se quería conocer estas dinámicas, no para desincentivarlas, sino para reconocerlas como usos normales de las calles y las plazas del municipio y desestigmatizar su uso.
En definitiva esperamos que esta nueva realidad a la cual nos dirigimos pueda recuperar dos realidades de la ciudad que ya teníamos antes de la llegada de la modernidad: la recuperación de las calles para las personas y retomar el espacio público como espacio de socialización.