La participación en los procesos integrales de transformación urbana

La participación ciudadana como un derecho democrático, ha desarrollado diversos mecanismos para implicar y dar voz a la ciudadanía en los asuntos públicos. En los proyectos de transformación urbana, los procesos participativos cumplen rol anexo, tienen poca interacción con el ámbito técnico y limitada incidencia en el ámbito político administrativo.

Pero, ¿qué posibilidades se abren si la participación se enfoca como una práctica transversal e integral al proyecto de transformación urbana? La respuesta a esta pregunta, es un reto planteado en el proyecto integral de revitalización de la rambla Modolell del ayuntamiento de Viladecans, en el cual, hemos participado la cooperativa de urbanismo y participación Raons SCCL y el despacho de urbanismo y arquitectura BAU, como redactores de las estrategias de intervención y del anteproyecto arquitectónico.

Los procedimientos y herramientas de un proceso participativo no hacen más que poner en relación a diversos actores en un espacio colaborativo para la toma de decisiones. Si estas maneras de hacer superan el ámbito ciudadano y se hacen extensivas al ámbito de los técnicos redactores y al ámbito de los agentes de la administración pública, la participación se puede pensar desde un lugar integral y transversal al proyecto. En estos términos, la participación y sus herramientas, amplían su función y objetivos, sirve de mecanismo para facilitar el trabajo interdisciplinar entre las técnicas y técnicos redactores, ayuda a crear espacios de trabajo interno técnico-políticos para consensuar la orientación de las propuestas, y por supuesto, dinamiza la participación de la ciudadanía en el ejercicio de su derecho democrático.

Para la revitalización de la rambla Modolell, el ayuntamiento de Viladecans planteó el reto de elaborar un proyecto transversal en tres ejes estratégicos referidos a los sectores urbano, comunitario y económico, además de incluir la participación ciudadana de manera integral en todo el proyecto. Todo ello se recoge finalmente en una síntesis como anteproyecto arquitectónico para la revitalización de la rambla.

Para implementar este enfoque de trabajo, se establecieron tres espacios colaborativos: un espacio interdisciplinar conformado por el equipo redactor, para la producción de información técnica cuantitativa, cualitativa y participativa sobre el ámbito de estudio; un equipo técnico conformado por los responsables de las áreas de Territorio, Ciudadanía, Promoción económica y Comunicación del ayuntamiento, para la producción de contenidos y seguimiento del proyecto desde una mirada interdepartamental; y 9 acciones piloto participativas para introducir la experiencia de la ciudadanía en el curso de todo el proceso. Tanto el trabajo interdisciplinar, interdepartamental y ciudadano, por su complejidad y diversidad de actores y lenguajes, requieren de los procesos y herramientas de la participación para promover un trabajo colaborativo que ponga en conexión los diferentes ámbitos y actores en un único proyecto integral.

En este marco de referencia, la participación pone en relación de horizontalidad a los tres ámbitos mencionados, a saber, el ámbito técnico, administrativo/político y el ciudadano para abordar lo público y la realidad en toda su complejidad y de manera coordinada. A través de este enfoque implementado en el proyecto de revitalización de la rambla Modolell, la participación, pasa de ser un anexo de los proyectos de transformación urbana, a aportar una estructura de procedimientos y herramientas que vinculan de manera transversal los diversos tipos de conocimiento en una síntesis compartida.



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