Construir colectivamente en tiempos de COVID-19
Incluir la participación ciudadana en la gestión de la crisis sanitaria, presenta un reto complejo pero necesario. Esto es lo que han decidido hacer algunos municipios de Cataluña, entre ellos el Ayuntamiento de Sitges, al que ha acompañado Raons para la construcción colaborativa del Plan de recuperación socioeconómica COVID-19. La participación en un contexto de emergencia sanitaria es problemática en tanto que exige resolver lo urgente y es por ello que partiendo de la experiencia mencionada, queremos explorar su necesidad y los aprendizajes de la experiencia.
En primer lugar, la gestión de la crisis requiere fortalecer la legitimidad de las instituciones que lideran la emergencia. La participación aporta espacios de diálogo y acuerdos para este fin. En el caso de Sitges, se firmó un pacto por la recuperación socioeconómica entre los grupos políticos y representantes de los Consejos Sectoriales, que sirvió como punto de partida del proceso participativo. En segundo lugar, esta crisis afecta a diferentes sectores del municipio: social, económico, medioambiental, educativo, cultural, etc. Por ello se requiere un alto nivel de coordinación entre los diferentes actores; y la participación dota de herramientas y tiene un potencial importante para favorecer procesos de trabajo colectivo. En Sitges se implementaron Mesas sectoriales para la construcción del plan, en las cuales se intentó abordar este punto.
Dentro de esta experiencia se evidenció que es más útil que estos espacios sean de coordinación y sinergias que de producción de contenidos. Por último, esta crisis afecta desde lo urgente en una escala micro, hasta lo estratégico a una escala de ciudad, y para ello la participación se adapta desde lo más operativo hasta la planificación a largo plazo. Uno de los puntos débiles del proceso fue abrir espacios de debate sobre la recuperación cuando aún se estaba en una situación de urgencia. Para abordar esta amplitud de escalas se propuso reformular el plan y por tanto la participación en tres niveles. El primero, un nivel urgente para abordar el corto plazo. En este nivel se planteó trabajar la coordinación entre actores, abrir espacios de transparencia y acceso a la información, evaluar lo realizado y capitalizar la experiencia para futuros rebrotes. Un segundo nivel, el nivel prioritario, con acciones para la recuperación a medio plazo, que requirió abrir espacios de diálogo y de priorización. Y un tercero, el nivel estratégico, para proyectar cambios estructurales a largo plazo. En este nivel se propuso trabajar consensos sobre la mejora del modelo socioeconómico de Sitges cuyas debilidades quedaron evidenciadas en esta crisis. Esta estructura de participación se ha trasladado a una plataforma web que sirve como puente para la gestión y la comunicación entre la ciudadanía y Ayuntamiento.

Según la experiencia, concluimos que la construcción colectiva en tiempos de COVID-19 ha de sustentarse en pactos políticos y ciudadanos que aseguren un marco estable de colaboración e impacto de las decisiones. Requiere enfocarse en procesos de cooperación ciudadana, que articulen los diferentes recursos materiales y humanos para una participación más eficiente; así como, consolidar primero los vínculos y la cultura organizacional entre las entidades más representativas y el ayuntamiento antes de hacer más extensiva la participación. Implica incidir más en los procesos de sinergia y coordinación entre sectores y actores que en la producción de contenidos. Y, por último, trabajar desde el inicio y con las personas y organizaciones participantes lo urgente, lo prioritario y lo estratégico de manera interdependiente y en un mismo plan colaborativo para la gestión de la crisis.