Mesas de Espacio Público del Distrito de Sants-Montjuïc: aprendizajes de una pandemia para la transformación del espacio público
Hemos tenido que enfrentar una pandemia para poner sobre la mesa la necesaria reordenación del espacio público de la ciudad en favor del peatón. Entre los meses de mayo y septiembre de 2020 hemos acompañado el Distrito de Sants-Montjuïc en la priorización de actuaciones para adaptar el espacio público a la situación sanitaria, con la gestión de las Mesas de Espacio Público de los barrios para contrastar y hacer seguimiento de las iniciativas con la ciudadanía.
La pandemia provocada por el coronavirus a partir de marzo de 2020 nos ha hecho cambiar la manera de relacionarnos entre nosotros, con el trabajo e incluso con nuestras ciudades. Una situación absolutamente excepcional y hasta el momento inimaginable nos hizo ver todavía con mayor claridad que vivimos en espacios que no nos priorizan como peatones y que se estructuran en base en las necesidades infraestructurales de la movilidad en vehículo privado.
Después de los meses de confinamiento domiciliario, la necesidad de mantener una mayor distancia entre las personas para reducir el riesgo de contagio del virus impulsó una serie de actuaciones orientadas a mejorar las condiciones de los peatones en el espacio público. Así, desde el Ayuntamiento de Barcelona se intervino en 60 calles para convertirlas en “itinerarios seguros” (recorridos a pie a través de calles, plazas, ramblas o parques que garantizan un espacio de de un mínimo de 4 metros y facilitan el acceso a equipaciones como mercados o centros sanitarios y conectan los barrios internamente), que se completaron con el incremento en más de 22 kilómetros de vías ciclables.
El Distrito de Sants-Montjuïc, de manera complementaria, habilitó unos espacios para debatir y contrastar estas medidas con la ciudadanía: las Mesas de Espacio Público de la Marina, del Poble-sec y de los barrios de la zona centro. Las alternativas técnicamente más adecuadas eran compartidas, completadas y revisadas con el vecindario mediante estos espacios de debate en línea, para realizar las actuaciones que tuvieran mayor impacto en la mejora de la seguridad de uso del espacio público. Este trabajo se complemtó también con una encuesta para recoger las prioridades ciudadanas en cuanto a tipología de actuaciones o ámbitos territoriales a intervenir.


Finalmente, con el cruce de los datos obtenidos, el análisis de los diferentes planes urbanos y otras actuaciones programadas se hizo una propuesta de estrategia de actuación para intervenir en el espacio público del Distrito a medio- largo plazo. Una estrategia que permita abordar de manera propositiva la transformación de nuestras ciudades en espacios centrados en las personas y no en el vehículo, que prioricen la movilidad peatón y ciclista y potencien las relaciones de proximidad.
La excepcional situación sanitaria en que nos encontramos inmersos no ha hecho más que acelerar una transformación del espacio público que, en el actual contexto de emergencia climática, es ya impostergable, y es necesario abordar con una estrategia urbana clara y decidida.